miércoles, 21 de agosto de 2019

Malaluna



Para nunca más querer transformarme en nada.


¿Qué tal compañeros?

Yo estoy con una sonrisa de oreja a oreja porque les  traigo una muy buena lectura que de ya digo la recomiendo: Del Chileno José Ignacio Valenzuela, la novela de ficción llamada MALALUNA, precuela de la triología del MALAMOR. Siendo sincera, no los he leído, así que hasta podría decir que tuve suerte de empezar con este.

La historia muestra los inicios de Rosa y Rayen, las hermanas marcadas por la Malaluna y que imagino serán las protagonistas de los siguientes libros. También nos presenta a Agata, su madre y a quien le dan un papel fundamental en la novela. Siendo muy joven esta ya tiene una mente muy curiosa, alimentada por su madre (quién le ensela a sanar por medio de las hierbas) y los libros, justo dos aspectos mal vistos en una mujer. Dicha curiosidad será la que terminará atrayendo la atención del mismisimo señor feudal, lo que sólo empeorará las cosas para ella. Sin embargo, no todo es malo, enconrtará apoyo en donde menos lo espera, por no olvida las visiones recurrentes que tiene, visiones de las estrellas que amenudo la guían.

La pluma del autor es tan fluida que avance tan rápido en la lectura que les sorprendería saber hace cuanto espero poder subirla. Y el enganche, ni digamos. Este libro, se me hizo realmente corto, incluso ahora, que ya lo terminé siento que podráia tener en mis manos el que sigue y leerlo de inmediato. La descripción y el ambiente tienen muchos detalles que me dejaron meterme más en la atmosfera, si bien no siempre especifica el nombre de la ciudad o país donde estan los personajes, si te dasuna buena idea de los aspectos culturales y políticos. Dicho sea de paso, como lectora también me gustó que entremedio el autor mostrará los detalles de esos conocimientos herbologicos.

De la trama podría decir que estuvo regia, salvo por un mero punto. 
La narración fue clara, el libro tiene buena presentanción de los personajes, inició con enganche, conflictos que no siempre se resolvieron rápido (esto te mantiene más enganchado aún) como pasó con azabache y su secreto [además de traumarme un poco y cambiarme la visión-mágica del asuntillo] ¿qué puedo decir? Quedé con la curiosidad de si la planta mencionada existe o no, ja ja ja ja. Los conflictos más grandes son claros y se nota que bajo toda la atmosfera de la "predestinado" en el fondo las cosas van pasando según lo que deciden los personajes. Ahora, se estarán preguntando ¿cúal es el bendido "pero"? La respuesta es una sola palabra CLIMAX, por lo visto no hay uno solo. Aunque tiene un power y conlleva a un final que me hizo querer tener magia para invocar el siguiente libro de inmediato, pero, debo reconocer que no me molestó durante la lectura, sino que reaccioné en ello al analizar mejor. Quizás, fue aposta del autor, quizás no, pero me dio la impresión de que hubo dos climax diferentes, según los personajes y no hay uno especialmente más fuerte que otro. De todas maneras, no estoy segura de que sea tan malo, puesto que sólo me han dado más ganas de seguir avanzando en la historia.

Manteniendo la mente en los personajes, sin duda aquí son tres los protagonistas, como ya he dicho las mellizas y por otro lado tenemos a Agata. Incluso, si tengo que patear a alguien y escoger salen volando las hermanas, porque aunque tienen su conflicto y todo, siento que el libro fue más un prólogo de su historia, mientras que la madre se robó la película. Tecnicamente, la mitad de la novela fue dedicado solo a ella; amén que también estuvo en la parte de sus hijas, obviamente.

De los caracteres, me encantó como fueron presentando a esta mujer, quien, sin duda se ganó todo mi cariño y fue uno de mis personajes favoritos, sus hijas, Azabache, incluso el anónimo padre de estas, todos tienen un espacio para que se puedan entender en sus razones de ser y actuar; personalmente y quizás por lo mismo no pude odiar a Rayen, así como también me decepcioné con Azabache y su nula relación con la niña... vale, no será un pancito de Dios, pero él es el adulto y sabía lo que pasaría ¿de verdad le costó tanto ganar algo de su afecto? Mal ahí, esperaba más de él.

En fin, esta novela tiene un poco de todo: desde misterios a momentos de humor (como cierta boda que de puro recordarla me rio sola). Así pues, la recomiendo totalmente a cualquiera que desee una buena lectura, el único riesgo es que pueden terminar deseando tener los otros tres a la mano inmediatamente.
Sin más, vuelvo a mi rincón, a ver si puedo mejorar y subir prontamente la siguiente reseña en lista.
¡Felices lecturas a todos!

S.K. Seibert


martes, 13 de agosto de 2019

Próximamente

 
¡Queridos contertulios!

¿Qué tal estan?
Sí, lo sé. De nuevo he desaparecido del mapa como abdusida por aliens, pero no, estoy viva, coleando y en la tierra.


Les contaré que la salud no me ha acompañado mucho, razón por la que no he podido subir las reseñas como quisiera.
Los libros que ven en la fotos son los que están en el horno, iré subiendo de a poco, a medida que consiga apoyo o la salud mejore.

Les adelanto que de los cuatro "Mala luna" es uno de mis favoritos e irónicamente el que más me costó reseñar.

Como no quiero dar muchos guiños, dejo los comentarios para las reseñas. Si quieren alguna de las reseñas primero pueden dejarlo en los comentarios para tipear primero.

Nos leemos!!!
Felices lecturas para todos!

Tenemos aquí cuatro buenos libros que quiero compartir con ustedes, muylindas portadas (aunque uno no pueden verlo ya que lo devolví a su legítimo dueño -biblioteca-). 


jueves, 17 de enero de 2019

En contra del Destino

Me cayó más de una teja



¡Hola a todos!

     Luego de un buen lío con los tiempos -gajes de estar en una pega absorbente- me encuentro al fin contándoles cómo me fue con el libro del día: “En contra del destino” de la estadounidense Amy Tan. Una biografía que me sorprendió de muy buena forma, dándome qué pensar en ciertos aspectos.

    Para empezar y tragándome el resumen, que como buena biografía sabemos tratará la vida de la autora, diré que no me esperaba su estilo. Pues, más que ser un estructurado esquema, es un grupo de reflexiones que la autora escribió en distintos momentos de su vida -hay uno que fue hecho a los ocho años incluso-mostrando sus sentimientos e ideas al respecto y sí, también hay un espacio dedicado al proceso de su libro “El Club de la Buena Estrella”, visto tras bambalinas. Me gustó la independencia de los textos: yo los leí en el orden del libro, pero estoy segura que los capítulos podrían leerse en desorden y no sería gran drama... la única excepción sería la última parte, esa sí quedó de perilla para el final.

     La lectura fue más rápida de lo que creí. Si no fuera por la pega seguro lo habría terminado en dos tardes. Adoré su frescura, fue como si en vez de un libro tuviera a la misma Amy Tan frente mío contándome las cosas. Y ni hablemos de esa sutil ironía que la acompaña y me sacó más de una carcajada: lo de Fred y su séquito de ardillas, lo de las “muchas Tan” que pululan en internet, son algunos momentazos que no olvidaré fácilmente, pero mi anécdota favorita sin duda fue la del fantasma alojado en el computador, incluso ahora me rio imaginando la situación.

     Por otro lado y como hace rato no me pasaba, admito que me llegaron algunas de sus experiencias, como la relación con su madre, en lo que todavía me pregunto si la revelación que tuvo la autora al final sería aplicable de algún modo en mi caso, o lo de sus mudanzas de infancia, como lo muestra esta cita con la que me reí de lo mucho que me identifiqué: “Al acabar el instituto había asistido a once escuelas. Había aprendido a perder amigos, a ser una solitaria hasta que conseguía trabar nuevas amistades”... y como fato freak, agrego que es el primer caso que escucho donde me superan con las escuelas. Como bien diría un amigo de mi mamá “todo pasa para algo” no sólo me llegó, también me sirvió como reflexión en varios detalles al respecto. Y si nos ponemos más místicos, el que me haya encontrado el libro en una reunión familiar, de pura copuchenta viendo los libros de mi tía... ¿será un mensaje, Señor?

     Me resultó muy curioso cómo a través de inocentes vivencias la autora muestra interesantes observaciones sobre la fe y el destino -cosas que la marcaron de chica- y cómo ya de mayor, en el fondo aprende que aunque puedan haber cosas “escritas” en la vida, no están en piedra, siendo más importante la propia actitud frente a los conflictos de la vida. Ella misma dice considerarse afortunada, y yo encuentro que ha tenido grandes complicaciones -en su círculo familiar sobretodo- pero también, como justo equilibrio, la vida le ha mostrado su magia en muchas otras cosas, como su amistad con Pete, cuya experiencia onírica me recordó otros casos que he sabido, además que su nexo con la actual carrera de escritora lo encontré sencillamente, de película.

    Para andar cerrando las ideas, confieso que cuando supe que sería biográfico no me entusiasmó mucho esta lectura, pero ahora puedo decir que este libro rompió con mi prejuicio de que las biografías no son tan entretenidas, vale que no es un género que vea mucho... y ahora le tengo más curiosidad. Así que sí, recomendado totalmente para... cualquiera, tanto si quieres sólo divertirte, como saber de la autora o incluso tener una lectura más reflexiva, aquí hay un poco de todo y ¿quién sabe? Quizás te pase como a mí y recibas tips inesperados a tus propios problemas.

 Sin más vuelvo a mi rincón, a seguir leyendo mientras no hayan clientes
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Recuerdos en Versos y Poemas

Recordaré esto
tejiendo mi cesto,
pensando en ti Rosa,
bella y gorda como una osa



¿Cómo están amigos?
   Acabo de tomar mi pastilla para la tolerancia, porque sí, tropecé en mi rincón con otro libro de ésos que me tientan de ver si les nacen alas al arrojarlos por la ventana. ¿El causante de mi migraña? Recuerdos en versos y poemas, del chileno Víctor Manuel Godoy.


   Como advierte el nombre, es un poemario, en su mayoría dedicado al amor. Es un libro pequeño que bien puede leerse en una tarde y… vale, siempre he dicho que la poesía no es mi área; no soy la más experta en versos, rimas y demases, pero si hasta yo siento que algo está haciendo ruido… Houston, tenemos un problema.


   Lo siento, intento pensar en algo bueno y… tal vez lo único que pueda rescatar son los tres o cuatro poemas que no hacen referencia al amor, por variar el tema. Pero, aparte de aferrarse al amor en sus poemas -un aspecto de por sí, bien manoseado en el área- también me encontré con algunas faltas ortográficas del tipo “harbol”... y a mi gusto, lo más complicado: la poca originalidad a la hora de hacer los poemas. Ok, no pido obras magnas pero, encontrarme con algo como esto: “el agua se las llevó a sus fosas, mis flores y tus flores eran hermosas, se llevó los corazones tu nombre y la flor, lo que no se llevará es mi amor” … y en la estrofa anterior pillar “dibujé para ti unas flores hermosas”... Mejor llamo a un jardinero para podar tanta planta.


  Sin querer tirar saña, debo reconocer que en casi todos los poemas al menos una vez se dijo “rosa, hermosa, mariposa, flor”... Bien, tendré suerte si sólo fue una. ¿Van entendiendo el lío? Con tanta variedad de palabras y sinónimos, el autor repitió como loro las mismas; ¿y las más comunes encima?....
   Puedo aceptar que se empeñen en hablar del amor, también que hayan faltas ortográficas (ahí se echa en falta la editorial, que por lo visto no hubo en este libro) pero, si no hay creatividad… no, simplemente no. Out, fuera… ¿a otra cosa, mariposa?


No hay mucho más por decir, y no, no lo recomiendo. Si igual quieren leer, advertidos están.


¡Felices lecturas para todos!
(y mejores ojalá)


S. K. Seibert







sábado, 15 de diciembre de 2018

Viento Salvaje

Los tratos que se hacían en esos años


¡Hola amigos!

    Tras una visita inesperada de migraña, que digamos me tuvo ocupada todo un día, les traigo la siguiente lectura: el segundo libro que leo de la autora estadounidense Patricia Ryan, así que ya puedo esperar un ambiente de época medieval y su cuota de romance. Sin más, les cuento cómo me fue con “Viento Salvaje”.

    Esta vez la historia nos muestra el dilema de Nicolette de Saint Clair, quien tras haberse casado para recibir su herencia, debe saber tener un heredero si quiere conservarla, pero hasta la fecha eso no ocurre y su esposo está muy enfermo. Paralelamente y sabiendo lo que está en juego, será éste quien le propondrá a su primo, Alexandre de Perigeaux, el engendrar un hijo en Nicolette y salvarla de la ruina; todo esto ignorando que fue justamente él, el amor al que Nicki renunció años atrás por cumplir su deber, destrozándole y destrozándose el corazón.

   Partiré diciendo que me empecé con entusiasmo la lectura y la terminé con sentimientos encontrados. Lo primero ¿me gustó? Sí... pero hay detalles y comparaciones que me son difíciles de ignorar, algunas espero que sólo sean porque es mi segundo libro, y los demás me sorprendan. De partida me encantó la portada -Ok, una nimiedad pero tenía que decirlo- y ya entrando en lectura me encontré con un enganche inmediato, donde la descripción de lugres y momentos, junto a un ritmo fuido y entretenido ayudaron a que éste no se fuera en toda la historia. De la ambientación nada que decir, estuvo a al altura de lo que esperaba encontrar y destaco un pequeño fragmento que les comparto acá:

“Le atrajo la atención el escritorio con la cubierta inclinada y la silla pegada a él. Encima, en hileras muy ordenadas habría unas dos docenas de plumas con el cañón manchado con tinta, de diversos tipos y tamaños. Cogió el cortaplumas con mango de hueso y se pasó la hoja por la mejilla, para evaluar su filo; estaba afilada como para afeitarse. Una hoja de pergamino, en blanco pero con las rayas trazadas, estaba fijada con alfileres al tablero, junto a una tabilla encerada y un estilo.” 

Como lectora amante de letras que soy, me dio cierto placer esta imagen de cómo era el escribir en esos tiempos, además de acordarme que años atrás quise tener una pluma para escribir, jajaja.

    La trama estuvo bien... pero pudo ser mejor. En algunas cosas fue predecible, aunque es de esos casos donde sabes cómo terminarán los personajes, mas no la forma en que llegan a esa situación, y esto último me atrajo. Eché de menos un poco más de acción pero del romance no puedo quejarme, fue sin duda el dueño y señor de la trama... un romance más adulto debo aclarar, porque si, hay flores, mariposas, y un par de momentos no aptos para niños. Otra cosa interesante es que con todo un panorama no tan intrigante por sí solo, sentí cierta tensión por el no saber las decisiones de los personajes, con todo el embrollo y la duda de qué pasaría con la herencia, en especial en la última parte, donde algunos me dieron más de una sorpresa en el clímax. Peero, el final la jodió, dejándome con gusto a poco, así de simple.

    Metiéndome de lleno con los personajes, aquí tengo flores y piedras por igual. Me gustó el desarrollo y las interacciones, ninguna la sentí forzada y en esto destaco las conversaciones de Milo y Alex, donde además se nota la tozudez de uno y la moral del otro frente a un tema delicado. También los detalles referentes a las creencias de la época -como el comentario de Berte de que “hacer ocupaciones de hombres” podía influir en volver estéril a una mujer- fueron unas joyas para imaginarme cómo eran las cosas en esos tiempos. Lástima que ninguno destacó como para considerarlo mi favorito, quizás porque en algunos momentos sentí que se repetían los moldes. Si, aquí va la primera piedra, y es que por dar un ejemplo, de nuevo me encontré con un personaje considerado “loco” por sus ideas adelantadas en las ciencias, por suerte éste fue secundario; pero con el hombre protagonista, tristemente también sentí que se repitió la tónica de un tipo libre, que por x motivo elige no tener familia, famoso por su atractivo con las mujeres, pero con ninguna cae /excepto la protagonista, claro está. Ojalá los siguientes libros me muestren que sólo tuve mala cueva con éstos y no es un falla de la autora. Otro detalle que me hizo ruido, y admito que me hace preguntarme si será algo del género o no, es la manía de que el hombre principal (protagonista, o amor de la protagonista) sea perfecto, físicamente. Y aquí la cosa fue más allá. Alex tiene muchas cicatrices visibles y sin embargo, lejos de afearlo, eso le da, y cito “un matiz de misterio en su belleza”... (y acá agarré mi cojín especial para cabezazos, porque ya me aburrí de sufrir migrañas con la pared)
    Compensando con algunas flores, y aunque no fue un favorito pero sí me hizo reír en cierto modo, destaco al villano, que no es ningún secreto su identidad en la historia, pero fue bien divertido estar en su cabeza y ver cómo planeaba cosas y luego, por gajes de la vida, éstas se iban a water y le daban una urticaria creciente con las páginas. El enredo de las copas fue un total chiste y lo sucedido con el Abad, bueno, admito que ahí hasta sentí un poco de empatía por sus esfuerzos para biocotearle la vida a los protagonistas.

     En suma, fue una lectura entretenida, con hartas páginas que pasaron rápido igual, me gustó pero debo ser honesta: sólo la recomiendo para los románticos declarados, o quienes no busquen algo que te mantenga en ascuas todo el rato. Sino... te aburrirás, qué te voy a decir.
    Sin más, vuelvo a mi rincón para ponerme al día... siempre me ha gustado Diciembre, pero ahora no, la pega se ha vuelto más densa y me quita tiempo de lectura, snif.
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.

viernes, 16 de noviembre de 2018

La vida simplemente

Demasiado simple


Hola compañeros! ¿Qué tal?

     Cuando eres amante de los libros y tienes deudas con la biblioteca, resulta muy útil haber tenido una abuela lectora que poco menos tuvo su propia estantería en vida. Bien lo sé yo, que me quedé con el 80% de ella; lástima que sus gustos hayan ido más por la parte pedagógica, aún así rescaté varios y un par fueron robados -aún me lamento por eso-. De esa herencia aparece este querubín, una novela llamada “La vida simplemente” del chileno Óscar Castro, y la editorial Andrés Bello.

    La historia arranca con Roberto Lagos, contada por él mismo y que trata básicamente de su vida, una infancia rodeada de pobreza, con sus visitas al prostíbulo del lugar, Con el tiempo y ciertas vivencias irá aprendiendo y encontrando la forma de salir adelante y progresar.
Ok... leo esto y lo encuentro fome... pero siendo muy sincera, no sé cómo explicar de qué va el libro, el porqué, ahora mismo se los cuento, pues fue el principal lío que pillé.

    La trama, sí, acá está el cable roto: la historia no está mal, tiene sus momentos alegres, tristes, algunos de plano me indignaron, en eso todo bien, peeroo... no vi ninguna línea, nada que fuera una columna vertebral de la historia; al protagonista le van pasando las cosas pero no hay un obstáculo destacado o una meta específica del chiquillo... simplemente vive; tan así que podría separar los capítulos en cuentos pequeños y seguro funciona. Ok, fuera de bromas, debo decir que la primera con la segunda parte estan tan independientes entre sí, que pudo haberse hecho en serio, y habría quedado hasta mejor incluso. Como la historia aburrida no es, todo esto podría salvarse, si no fuera por la total ausencia de clímax. Porque lo ocurrido con Mariángel no fue un clímax... y si quería serlo, no destacó nada. Hasta lo del colegio podría haber tenido más power a mi gusto. Para rematar el final, ufaas, llamarlo abrupto sería lo menos, quedó con gusto a poco y sólo lo sentí como un cierre de una de tantas anecodtas del chiquillo. No, no me gustó nada.

    Tras pasar lo peor y metiéndome con los personajes, me pasó algo curioso: estuvieron bien trabajados y coherentes, pero ninguno salió mucho de las sombras. Irónicamente, el único personaje que más me llegó fue un secundario de quien ni se dijo el nombre: la mamá de Roberto, prácticamente la pude ver, oír y sentir cuando aparecía, me encantó cómo fueron mostrando su personalidad y sus luchas.

    Ahora sí, lo que rescato totalmente y ojalá se repita en otros libros, me quedo con la narrativa: el estilo del autor, la forma de mostrar los sucesos, personajes y emociones, todo eso fue un siete. Las pequeñas anécdotas buenas y malas que vivió Roberto me engancharon de una y estoy segura que fue por eso que no dejé el libro a la mitad, como en un inicio creí que haría. Admito que al empezar a leer temí que podría dramatizar demasiado lo del “pobre niño rodeado de un mal ambiente” pero me llevé una buena sorpresa ahí, pues el autor ni hace eso, ni lo dulcifica, simplemente muestra los hechos tal cual pasan, lo que hasta ahora no dejo de aplaudir.

    Pesando lo bueno y lo malo, mi balanza esta vez se inclina a no recomendarlo. A grandes rasgos está bien hecho, pero no es un libro que me haya llenado -sin contar lo del clímax y el final- a lo mucho diría que sirve como lectura para pasar el rato, una que no te hará rabiar con incoherencias de personajes o trama, jajajaja. Pero, yo al menos, no lo volvería a leer.

    Sin más, vuelvo a mi rincón... y al trabajo, a ver si puedo avanzar con lecturas entre medio.
¡Deséenme suerte! Un libro listo, una reseña lista, ya saben.
¡Felices lecturas para todos!
S.K. Seibert

lunes, 12 de noviembre de 2018

El Perfume




¡Hola amigos lectores!

Hoy les traigo esta novela clásica que seguro muchos ya conocían. Personalmente oí hablar de ella y hasta me encontré por la película por ahí, pero seguí con el zapping porque quería leer el libro primero y me coincidía también con el reto literario: “Leer un libro que tenga película (y no hayas visto)”, así que un buen día lo encontré en la casa de una amiga y sin más preámbulos, aquí me tienen contándoles cómo me fue con “El perfume: historia de un asesino” del alemán Patrick Suskind.

Tal como spoilea el título, el libro nos muestra la vida y obra de Jean–Baptiste Grenouille. Literal, desde que nace hasta su muerte -en un cementerio, vaya...- vemos cómo este perfumista termina siendo asesino de muchachas, y más interesante aún, la íntima conexión de ambos roles, basada en su peculiar don y motivación, que nada tiene que ver con lo que uno esperaría de un asesino serial y que, a mi ver, resulta el mayor atractivo de la novela.

Comenzaré con la narración y con un punto que sigue sorprendiéndome: los diálogos son casi nulos. Es la primera novela que me sale con eso y hasta hoy no lo habría creído posible, más si hablamos de un clásico. Lo más cuático y que hace que me saque el sombrero con el autor, es que no los eché de menos, lo que dudo que sea fácil de hacer. Pero... sí, acá viene el odioso pero, justamente como algunos imaginan, lo que no tuvo en diálogo sí lo hubo en descripción lo que por un lado ayudó a entender cómo era cada personaje -valga añadir que por lo mismo en su mayoría no me irritó, pero también se dio vueltas repitiendo una misma idea, lo que volvió fome la lectura en algunos momentos. Destaco en específico la presentación de Baldini: si bien no me molestó tanta divagación, la sentí innecesaria... incluso me salté una plana entera a ver si me afectaba y no... no me perdí de nada nuevo (No miento, ¡diez hojas, para explicar algo que pudo ser en cuatro!)

El tema con los personajes se pone complejo: técnicamente tenemos a la garrapata protagónica, y a otros que van apareciendo por su vida. El autor jugó bien con las descripciones, yendo más allá del físico y la personalidad, mostrando sus motivaciones, historia, miedos, etc. Aún así, de quién puedo hablar más es de Grenouille, quien me fascinó con todo lo relacionado a su don y el poder que eso le daba y a la vez que me aterró su total falta de empatía con el resto. Literalmente, veía a los demás como algo para usar y tirar según su necesidad, junto a, irónicamente, un total anhelo por ser venerado, que rayaba en un egocentrismo tamaño titanic. Es cosa de ver su razón para hacer todo el circo que hizo... decir que estaba perturbado sería un lindo eufemismo. Vale, aún escribiendo esto me encantó lo bien trabajado que estuvo... y por nada quisiera encontrar a Grenouille por ahí.

Ya lo dice el dicho: lo mejor para el final.
Y aquí... no aplica mucho, porque la trama fue más simple de lo que imaginé. Jajajaja….
Esta no tuvo mayor sobresaltos, ni lagunas, el motor del protagonista es más claro que el cristal y porfiado como él solo, va directo al mismo. Pero, de simple a fome hay un paso y acá en algunos momentos, como el de la montaña -en que Grenouille su fumó de la buena a mi gusto- cruzaron la valla con ganas. En honor a la verdad no todo fue tan tranquilo: desde la segunda mitad del libro (curiosamente cuando abandona la montaña), el ritmo empieza a tomar más velocidad lo que encendió mis ánimos y al enganche, y ya llegados al clímax hay unas vueltas de tuerca que no me esperaba, como que lo atraparan. O el final en sí, que fue muy abrupto, adoc con el personaje (igual lo sentí como mazazo en la cabeza).

Creo que no tengo nada más de que decir, excepto que le pondré cuatro estrellas en goodread. ¿No les había dicho que tengo una cuenta? Pues sí, tengo una y he ido calificando algunos libros de los leídos ahora, antes y mucho más tiempo atrás. Así que, dejándoles ese dato me despido. Buenas lecturas a todos!