sábado, 10 de marzo de 2018

Noche de Viernes

¿Cooperamos con semana santa?


     Lázaro, José Luis, Mariano, Ismael y Serafín, son cinco amigos que se juntan en una noche de viernes, a salir, disfrutar y parrandear como cualquier otra. Solo que no saben lo que esa noche les reserva, menos imaginan que para la mañana siguiente, sus vidas no serán las mismas.

     ¿Qué tal amigos? En una noche pueden pasar muchas cosas, decía mi abuela. Y este libro es una prueba escrita de ello. "Noche de Viernes", del español Jordi Sierra i Fabra, (editorial Alfaguara), es una novela juvenil que va directo al hueso. Sin tener nada de misterioso el titulo, la historia avanza de la mano del grupo completo de amigos, y es que a través de un narrador múltiple cada chico tiene sus extractos propios, con su forma de hablar e incluso un tipo de letra distinto, algo que me encantó; así, el ritmo va más pausado al inicio con las presentaciones, pero luego sube velocidad al compás de la frustración de los chicos que van de bar en bar sin encontrar la droga que quieren para "disfrutar del viernes como se debe".

     Vale, hasta ahora pinta como un libro de tantos que habla sobre jóvenes borrachos que se meten en líos, yo misma al comenzarlo tenía esa impresión también. Y si bien a grandes rasgos no escapa de eso, igual destaca no sólo por la forma entretenida de narrarse, junto al enganche que está fuerte desde el principio, sino también por los mensajes... ni tan entre líneas que manda el relato: como la contradicción de los personajes al quejarse de la discriminación, y al mismo tiempo tener actitudes discriminatorias. O el que pese a tener distintas familias con sus rollos, ninguno en su momento se vio con el dilema de tener que explicar a sus padres o algo así a dónde iba, con suerte avisar en algunos casos. El racismo también sale al baile con los casos de Mohamed o los skins. Ni hablar de la mención a la droga o las anfetas, a las cuales los amigos buscan como quien pide un candy; en fin, la trama en sí tiene mucho que ofrecer en esos detalles. Del clímax y el epílogo sólo puedo decir que fueron la cereza del pastel. No sólo me mantuvo en tensión hasta el final, sino que reforzó lo de arriba y además el último diálogo le dio un plus especial a la idea de la narración múltiple, como un broche de oro para cerrar el tema.

     ¿Algún pero? Pues sí, no tan terribles pero los hay. Haciendo memoria a otro libro que reseñé hace poco (Rebeldes), que en algunos aspectos se le parece, Noche de Viernes cae en el mismo problema de los modismos. Incluso diría que tiene más... y otra vez estoy con el lío de sentir más reales a los chicos hablando así, y al mismo tiempo no entender siempre qué rayos dicen; como con "puerta" que sólo era la entrada de un lugar para mí... ahora ya no; al menos aprendo cosas nuevas. El otro "pero" está más ligado a los personajes, así que aprovecharé el gancho para tirarme de lleno a hablar de ellos. Y es que al ser un grupo, me recordó un poco a los clichés: estaba el líder, el chico impulsivo llevado a sus ideas, el que seguía las de abajo a los que encontraba cool del grupo, el opacado inseguro... en fin, tenían su cuota de estereotipo los chiquillos, pero sus personalidades fueron tan bien mostradas en la historia que eso a la larga dejó de hacerme ruido.

     Siguiendo con los monos, que a mi ver son el mayor enganche de la historia, me gustó el realismo al mostrar sus vidas y sentimientos. Ninguno está a salvo de problemas en sus núcleos familiares, los que a su vez ayudan a entender porqué tienen el tipo de carácter que muestran, como el caso de Serafín y su inseguridad, paralela a su eterna lucha por la atención de sus padres a un hermano muerto e idolatrado. Y ayudó bastante al desarrollo de los personajes, el que el autor no cayera en la onda de ponerlos con una igual visión de la vida, pese a tener aspectos en común (con el estatus social o los líos familiares); al contrario, y por lo mismo vemos a los compadres en algunas discusiones que de paso, dejan en claro con cuales se sienten más cercanos o lejanos.

     Bueno, con todo lo que he dicho cabe de cajón que me gustó y lo recomiendo: pese a su inicio algo predecible, es entretenido y bien trabajado, ideal para jóvenes y no tan jóvenes, aunque los primeros seguro la aprovecharán mucho, tanto por los mensajes como porque más de alguno se sentirá identificado.
    Sin más por ahora y ojalá no se me olvide algo en el tintero, vuelvo a mi rincón, del que espero salir luego... tengo fe.
¡Feliz lectura para todos! Que no les toque ningún monstruito.
S.K. Seibert.

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