sábado, 2 de junio de 2018

Sanctum

Cadunt liberi

¡Hola camaradas!

    ¿Qué puedo decir? Sé que es uno gordo, pero tenía pendiente traerles la continuación de Asylum, y aquí me tienen, con el segundo libro de la saga de la estadounidense Madeleine Roux, del cual sólo adelantaré que... así como yo me aguanté la lectura, ustedes tendrán que aguantarme ahora.

    En Sanctum, la historia nos reencuentra con Dan, Abby y Jordan que intentan olvidar lo ocurrido en Brookline. Sin embargo, alguien desconocido les envía unas fotos inquietantes de una vieja feria, que sumado a una lista de coordenadas de casas cercanas al antiguo hospital, los convencen de volver a New Hampshire para aclarar el asunto. Sin embargo al llegar, descubren que después de años sin hacerlo, se ha vuelto a celebrar una feria en el campus, justo para Hallowen. Y esta “coincidencia” será sólo el principio.

    Bueno, al ser una continuación de otro libro, no puedo evitar hacer algunas comparaciones. Y como ya habrán supuesto, esta vez me fue más mal que bien. Pero seré linda y empezaré con lo bueno. En primer lugar, la portada y el diseño del libro están de lujo; sé que no es algo de lo que suelo hablar pero ahora lo destaco, porque de lleno me encantó cuando lo vi y confieso que fue un gran incentivo para empezar a leer. Ahora, del libro en sí, me iré al único punto rescatable, contra todo pronóstico para quienes hallan leído mi opinión de Asylum: Los personajes.

   Okey, sé que había quedado con la idea que estaban pésimamente trabajados en sus relaciones, declarando una amistad que, por más que tomé agua nunca me la tragué. Pero en Sanctum, como si la autora hubiera oído mis plegarias, me encontré con varias sorpresas: empezando con la reivindicación del trío protagónico, que ahora sí actúan como amigos y bien natural que les sale debo admitirlo. Por otro lado, Dan y Jordan también sumaron puntos por separado: el primero, al demostrar que confiaba en los otros dos contándoles sus cosas, y el segundo superó su crisis de identidad y obtuvo al fin una personalidad fija que me sacó más de una sonrisa con su humor irónico.
Y... hasta aquí lo bueno, sería todo amigos.

    La trama fue floja. O sea, hay un tema heavy detrás del misterio del que se puede sacar mucho jugo del bueno, y ojalá la autora lo haga en los siguientes libros; también se entiende que los chicos mueven cielo, mar y tierra por resolver el enigma -y meterse en las patas de los caballos, de paso- pero aquí fue todo ¿Cómo decirlo? Coincidentemente lineal. Ejemplo: iban a tal lugar, a ver si encontraban x cosa, buscaban y ¡voilá! Ahí estaba. Me recordó un poco a estos juegos de caza del tesoro, con más vueltas de las necesarias, una obvia tensión, de esa que sabes no pasará nada, poca acción y del clímax... fue más rápido que intenso, y más abrupto que esclarecedor. Curiosamente y haciendo una última comparación con la primera parte, acá se invierte la cosa: lo que salvó al libro de que lo detestara fueron los personajes en vez de la trama... esta última fue muy ambigua y el final me dejó con más dudas que respuestas, al punto que si estuviera en la piel de Dan, sentiría que hice todo un show para nada.

    La narrativa... ufas, vale, vale, pudo ser peor, no fue tan mala pero... bueno, empecemos conque fue fluida en general, tuvo buenas descripciones de los lugares y el enganche a veces agarró y otras soltó... diré que estuvo aceptable este último. Pero en las descripciones, ay, tengo algunas frases para el bronce, a ver si les dice algo del problema:

“Se apresuró a tratar de encontrar su celular sobre la mesita de noche. En el proceso, tumbó un frasco de un antihistamínico que había dejado abierto después de tomar una pastilla para dormir”

“El hipnotizador le mostró nuevamente las encías al sonreír. Luego buscó en su abrigo y sacó una vieja cigarrera y un paquete de fósforos. Se puso un cigarro entre los labios y chasqueó los dedos para encender un fósforo”
(No pude aguantarme al leer este último, que le hice una continuación: “después de la primera bocanada, sacó el cigarro de sus labios y una voluta de humo salió de éstos al hablar”....)

   ¿Se entiende? Tanto detalle sólo es bueno si la cuestión será relevante. Lo que claramente no pasa, ni aquí ni en varios otros momentos donde, bueno, me pregunté si el libro era juvenil o infantil nivel obvio. Así que, me temo que la querida narración y mi ánimo para leer no salieron tan bien parados.

   Supongo que ya varios asumen que no lo recomendaré luego de todo esto. A todos ellos, ciertamente les daré la razón, pero haré una pequeña cláusula: a quienes ya leyeron Asylum, y quedaron con ganas o frustrados por la situación de los personajes, les diré que vale la pena pasar por este trago y ver una buena amistad del trío. Pero si no, no pierdan el tiempo. Simple.

    Antes de volver a mi rincón, advierto desde ya que no he tenido suerte pillando libros interesantes y flacos, así que... seré lo más rápida posible en leer para no tardar con las siguientes reseñas.
Ahora sí, regreso por donde vine y espero volver con un mejor libro... de verdad.
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.


PD: ¡Y le achunté con la profe Reyes! ¡Já!

martes, 29 de mayo de 2018

Elige tu propia aventura

¡Quiero la puerta C!


¡Hola amigos!

    Vale, vale, de nuevo me he atrasado montones: mis más sinceras disculpas, y para no latearlos sólo diré que a mi conocido lío de organización se sumó un corte de internet que me jodió más la cosa. En fin, mejor será que saque las reseñas que tengo bajo la manga, y así compensar la espera.
    Como había prometido, esta vez me agarré un libro más chico... Bueno, un par más bien. Y es que quiso las casualidades de la vida y una visita a la biblioteca, que me topara con dos tomos de una colección bien interesante.

    ¿A quién no le ha pasado al leer un libro, que de pronto dan ganas de zamarrear al personaje o al autor y decir: “¡Qué imbécil! ¡Yo no habría hecho eso!”?... Pues, aquí les traigo una colección especialmente dedicada a esos lectores que desean formar parte, digamos literal, de la historia.

    El título de la colección “Elige tu propia Aventura”, ya da un guiño feroz al respecto; la historia parte como cualquier libro clásico, pero en cierto punto te presentan opciones y tú, lector, debes decidir qué camino tomar, e ir a la página indicada para ver si le achuntaste o de plano mataste al protagonista. Tal como oyes, el formato típico se va al diablo y puedes tener once o más finales por averiguar según la historia que produzcas con tus decisiones.

    Por lo que averigüé, son muchos, muchos tomos de la colección con diferentes autores, y en mi caso elegí “Parque endiablado” de Sara y Spencer Compton, y “Terror en el Titanic”, de Jim Wallace; simplemente porque me tincaron para probar esta nueva lectura. Reconozco que con el del Titanic creí que sería más fácil y predecible, pero me llevé un chascarro en un muy buen sentido.

    En general ambos libros están bien, sus narraciones son fluidas y con mini tramas que abren más opciones a las evidentes. Contra lo que muchos -incluyéndome- podrían pensar, no me resultaron libros facilones, de esos que es obvio el camino a elegir. Si bien a veces sentí simple el argumento, la narración da el toque justo para dejarte en vilo con las opciones y, valga decir, no siempre te encuentras con lo que creías. De los finales hay de todo: desde el súper mega fabuloso final, donde salvas el día, eres millonario y blablá, como también una que otra muerte creativa y algunos finales más normalitos.

    Ahora, por separado hay pequeños detalles que marcan diferencia de autor. Personalmente me gustó más el del Titanic, como dije, tras el chascarro me sorprendió con sus rutas -amén que tiene más originalidad, para no irme mucho de lengua- y hay que decirlo, me engañó más con las opciones, jurando que la hacía de oro y en realidad estaba mandando al protagonista derechito a su tumba.
Con Parque Endiablado, a modo muy personal lo sentí más corto y rápido, y quizás el único pero lo tengo acá, porque tuvo una “ruta idiota” y predecible. Poco menos como si el protagonista fuera brincando a lo Pepe le Pew directo a un precipicio, y hasta comentando cuantos huesos se rompería. Un desperdicio que bien trabajado pudo ser incluso más rutas con sorpresas.

   En suma, fueron un descubrimiento entretenido y recomendable para leer y tentar a la suerte, a ver que tan pillos son a la hora de imaginar resultados. ¿Alguien toma el desafío?
Por mi parte, apenas pueda leeré los demás; “el secreto de los delfines” es un título que me tinca mucho jajajaja; eso sí, a menos que pille uno muy destacable dudo que lo reseñe, ya que la fórmula en general es la misma con todos.
    Sin más vuelvo a mi rincón para traerles más novedades literarias... y que Dios me libre de algunos pastelazos; y si no, ya me desquitaré por acá jajaja.
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.

lunes, 23 de abril de 2018

Pequeñas mentiras

¿Quién dijo yo?


¡Hola a todos!

    Espero que anden bien, por mi parte sólo pido mil disculpas por el atraso, tuve problemas para terminar este libro, y bueno, sin lectura no hay reseña como imaginan. Prometo agarrar uno más chico a la próxima. Ahora intentaré no demorarme mucho y vamos a lo entretenido, esta vez la batuta la lleva la autora australiana Liane Moriarty, con su novela Pequeñas mentiras, junto a la editorial Penguin Random House.

    Madeleine, Celeste y Jane son tres mujeres distintas, con sus propias vidas y caminos que se cruzan dentro y fuera del colegio Pirriwee. Los problemas y dudas no les faltan: líos de madres e hijas, secretos de tu propio pasado, o rencillas con tu ex, junto a algún show de patio de colegio, son muchas cosas con las que más de alguien se sentirá identificado, para bien o mal, todo esto con la sombra de una muerte que no se sabe si fue accidental o intencional, menos quién fue la víctima.

    Comenzaré diciendo que fue una entretenida y nueva experiencia, ya que acostumbrada como estoy a libros de fantasia o ciencia ficción reconozco que no me he topado con muchos de este estilo, que hablen del diario vivir y usen cosas "cotidianas" para crear buenísimas historias. Así que por ese lado, todo regio. Si le sumo un ritmo bastante fluido y entretenido, con la descripción de pequeños detalles que me ayudaron un montón para "ver" los panoramas, los puntos suben, más cuando pensamos que el librito es un guatón de aquellos, que a simple vista prometen una siesta segura.

    Siguiendo con algo que a mi gusto fue el punto fuerte con el enganche de la historia, me voy directo a los personajes, en especial las protagonistas con quienes la autora hizo un excelente trabajo, mostrando sus personalidades, anhelos, motivaciones, temores... estos últimos de una forma tan, fina, al punto de mostrar esas debilidades secretas en la que más de alguien cayó alguna vez, algo que no siempre se puede lograr con un personaje en un solo libro. Decir que las encontré creíbles sería poco, me encantó el retrato que tuve de ellas; aunque claro, no por eso me cayeron bien siempre, de hecho a Madeleine en sus inicios la sentí bien cargante jajaja, pero después fui viendo, mas que su lado bueno, a la mujer detrás de la careta que mostraba a todos... algo de lo que nadie se salva en la vida. Los demás personajes tampoco se quedan atrás, claramente no hay tanto detalle con ellos pero lo que se muestra basta para creerlos, quererlos u odiarlos.
    Si bien en toda historia es importante un buen desarrollo de personajes, creo que este tipo de historias no sólo se presta para ello, sino que hasta en cierta forma lo pide, ya que al mostrar situaciones que no te tendrán al borde de la silla, uno las aprecia más si sabe el contexto o algo más profundo. Por ejemplo, no es lo mismo leer que "Pamela va al banco a buscar un préstamo" a leer que "Pamela necesita con urgencia ese préstamo, porque ya le prometió a su hija que pagará su universidad, y claro, como es orgullosa imposible que se retracte si más encima, hace unos días hizo el anuncio en plena junta familiar, y blablá" ¿no creen?

    Y ya que estamos, ese mismo detalle es para mi la patita coja en la trama. Porque de que está buena, lo está, bien trabajada, te muestra esos giros en las vidas de las mujeres que no te esperas, y de su final ni hablemos, sólo pude darme cabezazos con el libro por lo necia que fui. Todo estuvo más conectado de lo que creí y las pistas estaban, pero tan bien camufladas que me tragué completito el engaño. Aún con todo eso, en lo de enganchar por sí sola no es tan fuerte, lo que en cierta forma entiendo, pero creo que pudo ser mejor... personalmente lo del muerto fue un obvio intento de enganche inicial, algo cliché e incluso frágil. Siento que si lo hubieran omitido y revelado al final junto con todo lo demás, habría sido más impactante, amén de no afectar su ausencia al inicio. A mí al menos no me hubiera importado. Si dentro de la historia incluso lo olvidé a ratos, a ese punto...

    En fin, fue toda una experiencia que no me molestaría volver a repetir; sí, les tiro el guiño por si alguien conoce otro libro de la misma temática para que me diga... de a uno, no hagan tanto show jajajaja. Sin más que añadir, dejo la enciclopedia en mi baúl de recomendados y corro a mi rincón a buscar otro más chico, ojalá igualmente bueno.

¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.

domingo, 25 de marzo de 2018

Papaíto Piernas Largas

Viejo pero bueno

"Reto pendiente: Lee una biografía o un libro epistolar.
Y así, amigas y amigos, S.K. Seibert se puso al día con una deuda generacional"

¿Qué tal camaradas?
    Aquí me tienen, sin muchas novedades en mi vida excepto un resfrío que me está agarrando. De los libros, esta vez salgo de mi rincón con uno que chistosamente hasta hoy no leí, y eso que estuve en varios colegios y era uno de los imperdibles de la época jajaja. Finalmente le vi la cara al famoso "Papaíto Piernas Largas" de la escritora estadounidense Jean Webster, y puedo decir que fue un encuentro agradable.

    La novela es protagonizada por Jerusa (Judy) Abbott, una de los muchos niños huérfanos que conforman en hogar John Grier. Siendo la mayor del mismo y a punto de verse obligada a abandonarlo, su futuro cambia cuando uno de los tutores del hogar (benefactores que apoyan económicamente al mismo) se interesa en ella y la toma como su protegida para que pueda completar sus estudios, con la única condición de recibir una carta mensual de la chiquilla, donde cuente sus progresos y su vida diaria. Así, y sin saber nada de su protector, a quien apoda "papaíto piernas largas", Judy comienza sus cartas y a medida que aumentan, crece también su deseo de recibir alguna respuesta y ojalá, algún día conocer a su "papaíto".

    Si hay algo que me inquieta un poco de los libros que se fundamentan en cartas o diarios de vidas, es que no sólo son en primera persona, son literal y en todo el sentido, la visión del personaje. Lo que, o es algo fantástico o un total desastre, ya que si no es creíble el mismo, la lectura se vuelve fome y el libro se va al carajo. Felizmente acá pasó lo primero. Excepto en el primer capítulo que es más introductorio y en tercera persona, todo lo demás trata únicamente de las cartas de Judy, en las que me encantó su frescura desde la primera, la lectura en sí posee un gran enganche y resulta muy fluida, de plano lo leí en una tarde y prácticamente me sentí como el "papaíto" recibiendo las cartas, casi olvidando que había una narradora adulta detrás.
    Teniendo en cuenta que todo se centra en la visión de Judy, no puedo hablar mucho de otros personajes aparte de ella, lo que si bien podría tomarse como un pero, no me molestó pues la manera en que ella cuenta y presenta a la gente que va conociendo, como Sallie su amiga del College, o Julia con la que hay un desinterés mutuo, es fresca y bastó para imaginar cómo serían. Y claro, cómo olvidar la relación que se va formando entre ella y el Papaíto, quien pese a no responder las cartas, se las arregla para dar a entender que está al tanto de todo y que no las tira a la basura, como Judy supone en su momento.

    Es destacable también cómo a medida que la protagonista va creciendo con los años... si no me equivoco son cuatro o cinco, de manera sutil se va mostrando un cambio en cómo escribe las cartas, prueba clara de que deja de ser una niña a convertirse en una joven mujer, más instruida que antes y con más madurez y fuerza de carácter. Todo eso sin perder ese optimismo propio de su naturaleza, lo que se nota en cómo se alegra con pequeñas cosas de la vida, un recordatorio además de que como huérfana, no estaba acostumbrada a tener mucho. Algo que me dejó con un sabor agridulce y una buena reflexión.

    El pero, porque sí, hay uno... ¿qué? No me miren así, no los busco aposta.
   Me divirtió, emocionó y no lo negaré, en su final mi lado romántico dio unas volteretas por ahí... pero me hubiera gustado un poco más de sorpresa. Para mí al menos, las pistas fueron claras y de antemano supuse quién sería el misterioso papaíto, así que impacto cero por ahí. Por tanto el final tampoco me dio tanto de ello: fue conmovedor el encuentro y pude imaginarme toda la ansiedad de Judy en esos momentos, pero todo con ese aire de "¡Sabía que esto pasaría!" y es verdad, el querer confirmar esas sospechas y ver cómo iría todo fue un poderoso enganche; me gustó esa mezcla: tuvo los guiños para darme ideas de qué podría pasar, y lejos de aburrirme, logró mantener mi interés hasta el final. Peeroo, como soy una maldita inconformista, diré que pese a toda la alegría de mi lado romanticón, quedé con gusto a poco con el final. Fue... mucho redoble de tambores para un simple "tá dán". Un envase de Lays cualquiera, hay que decirlo.

    En fin, mas allá de que tan clásico estudiantil sea o no, se nota la pluma antigua de la época (la autora murió cuando mi abuelo nació, con eso les digo todo) y con lo predecible que pueda ser, igual lo recomiendo a quien quiera entretenerse y ¿por qué no? enternecerse también, pues como le dije a mi mamá cuando me preguntó, si tuviera que definirlo en una palabra, el libro sería "tierno".

Sin más, me voy calladita a mi rincón.
Volveré... la pregunta es con qué libro.
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.

domingo, 18 de marzo de 2018

Asylum

Merecían encierro algunos

¿Qué cuentan amigos?

    Yo estoy bien feliz, porque he cumplido hasta ahora por acá, hace menos calor y conseguí un cliente nuevo en masaje... sí, estudio masoterapia... En fin, antes de desviarme con mi vida fuera del rincón, paso a mostrarles a la figurita del día: del humor nos fuimos al terror con Asylum, la primera novela de una saga del mismo nombre, con la autora estadounidense Madeleine Roux, junto a VyReditoras.

   Comenzamos a leer y a conocer a Daniel (Dan) Crawford, quien es el clásico chico estudioso amante de la historia y las ciencias, algo que le da pase para asistir a un curso de verano para alumnos sobresalientes, en la Universidad de New Hampshire. Por trabajos de renovación, los estudiantes se verán obligados a instalarse mientras tanto en Brookline, un edificio más antiguo que en otro tiempo fue un hospital psiquiátrico; todo eso Dan lo sabe, mas no el porqué tiene unos sueños extraños, que junto a otros detalles lo llevarán a recorrer los lugares ocultos del sanatorio. Junto a sus amigos Jordan y Abby descubrirá más de una verdad del pasado de Brookline, así como un posible vínculo del mismo con su persona... uno nada agradable.

    A ver, bien, confieso: este libro lo quería leer de mucho tiempo, me encantó su portada y el diseño de las páginas con sus ilustraciones, todo me decía "léelo, será genial"... ya lo leí y concluyo que cuando tengo expectativas de un libro atraigo un mal karma... así que me quitaré esa costumbre mejor.
    No, no, malo no es. Ya les veo las caras... Sólo, fue menos de lo que imaginé y sí, tuvo ciertos detallotes que detesté, así como aspectos bien buenos. De ambos pasaré a hablar de ahora, desde ya les digo que fue muy surtida la cosa.

    Empezaré altiro con un aperitivo no tan ligth, cortesía de la narración... ayayay, no quiero decir que es mala, porque, técnicamente no lo es, se entiende, es liviana en general y cumple con el enganche, pero ya que nombramos al lindo, he de decir que lo eché mucho de menos en la primera parte. Las primeras 100 páginas son un tedio. Del misterio del libro, que es lo que esperé desde el inicio, solo se hacen unos guiños y lo demás trata de plano de mostrar un poco mas a los personajes. No digo que esté mal, digo que pudo mostrarse todo y bien en muchas menos paginas, yo le doy como 50 o 60 máximo. Después de eso, como si encendieran el motor al libro recién se pone interesante el tema, y el enganche yo diría que vuelve de sus vacaciones y no me quejo, de ahí en adelante cumple bien su tarea, doy fe porque avance el doble de rápido con la lectura. Para los que se estén asustando, el libro tiene como 300 paginas, así que lo bueno no dura tan poco. Que sí, me lei 200 más rápido que 100... la magia del enganche, qué puedo decir.

    ¿Plato fuerte? Los personajes... vale que decidí dejar lo mejor para el postre, y ahora nos enfrentamos a lo que, a mi gusto, fue el peor embrollo. Si, lo de la narración al lado de esto, es sólo fome. Por dónde empiezo... creo que el problema no fue tanto cómo hicieron sus personalidades... del trío principal, sólo uno lo vi con ese lío: Jordan, a quien de entrada se muestra como alguien con un humor despreocupado, casi descarado en el aspecto de lanzar bromas irónicas a gente que recién conoce -como Dan, a quien huelga decir le incomodó bastante eso- y después de unas páginas, mágicamente todo ese humor desaparece y en su lugar queda un chico más prudente, receloso de no faltar normas para que no lo expulsen y algo irritable. Si me preguntan, voto que fue para encajarlo como amigo de Dan, porque ese cambio ocurre mágicamente cuando se dice en el libro que "pasaron 4 días y ya eran grandes amigos"... me voy acercando a la llaga, ¿la ven? si, esa misma: la amistad justamente. Esa amistad "fuerte, verdadera" entre los tres que de creíble tiene tanto como promesa de político. No por el tiempo que llevan conociéndose (un par de semanas en todo el libro...) sino por sus actitudes.
    ¿A que me refiero? Pues a que quitándoles el mote de amigos, Dan con Abby mantienen sus perfiles, lo que aplaudo: él callado y retraído, ella extrovertida y segura, y ambos metidos en sus problemas. O sea, para hacer el cuento corto: Dan está todo el libro pensando en las notas que recibe, el misterio del director y blablá, Abby está de cabeza con el drama de su tía -literal, cuando al fin Dan se anima a hablar de sus miedos, ella lo escucha un poco y luego "si, eso es importante pero fíjense me pasó esto otro" y wala a lo suyo- y Jordan... asumo que estuvo discutiendo con la autora su personalidad, porque pasa buena parte del libro encerrado en su cuarto y claro, los otros dos grandes amigos vienen a reaccionar en ello cuando un tercero les hace el comentario sobre "lo mal" que está, cual si no hubieran notado su ausencia. Con ese tipo de amistad, es para dedicarles como himno la canción de Garfield: "amigo es, quien puede ayudarte a ver más linda la vida".
    Un punto que rescato bastante, e irónicamente del personaje más aporreado, es la actitud de Jordan al final, y es que por primera vez hay alguien que no es el protagonista, y si muestra consciencia del peligro al que se van a exponer, con su negativa a ir e insistir en que los otros no fueran. En serio, era algo en que no había pensado hasta ahora, pero siempre en las lecturas se muestra que el único que piensa en eso es el protagonista, cuando dice "no me acompañen, es peligroso"... y los amigos "dale, somos friends, no te dejaremos solo y salvaremos al mundo".... peeroo, ninguno da guiños de tener miedo o consciencia del embrollo al que van. Lo que es muy altruista pero poco real si lo pensamos.

    Ahora vamos con lo mejor para el final, un rico postre para no quedar con mal sabor de boca.
   La trama, técnicamente terminó siendo el fuerte de la historia, con los personajes medio flacos, resultó ser el mayor atractivo y el querer saber cómo se resolverá el conflicto fue lo que me ayudó a no mandar todo al wáter. Sin ser totalmente impredecible, tiene sus cebos para dejarte con la intriga... y al final darte cabezazos con algunas cosas al notar que las pasaste por alto. Como nota extra y muy personal, me encantó la conexión hecha entre lo paranormal y los antepasados, al menos con Dan... con Félix si bien no se aclara, no me sorprendería que pasara algo parecido. Ese aspecto lo encontré muy bien trabajado y me recordó un poco a las teorías del karma. Si bien hay un par de huecos en el clímax (aún no sé cómo Jordan entró al subterráneo si estaba bloqueado) en sí, todo ese momento viene siendo la cereza del helado y no decepciona, sobretodo la "pelea" final de Dan con... vayan a leer si quieren saber, que ya he tirado mucho guiño.

Y bueno, redoble de tambores... el conflicto del día para mi, recomendarlo o no...
Chistoso que lo comencé con todo el ánimo y ahora me pregunto si vale la pena o no.
   Pues... Lo recomiendo con pinzas... si eres de los que te importa por encima de todo el tema de los personajes, lo más seguro es que te patee el libro, sino te puede pasar como a mi que, haciendo la vista gorda a la forzosa amistad pude entretenerme con los misterios del sanatorio y hacer mis propias conjeturas... algunas acerté, otras no.
   Aviso desde ya que tengo el segundo libro en mis manos, pero haré una pausa de Asylum un rato, en un futuro no tan lejano los sorprenderé con Sanctum, y ojalá que éste me sorprenda a mí de buena forma.

Sin más pascual, vuelvo a mi rincón, a ver con qué libro me distraigo ahora.
Lección aprendida, no tener expectativas jajajaja.
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.

PD: Creo que la profesora Reyes hará lo suyo en los próximos libros.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Mi vida es un desastre

Mi organización también


¡Hola!

    ¿Qué tal les va? A mí no tan bien ya que de nuevo atrasé estas subidas, pero al fin les traigo a este amigo, gracias a un regalo inesperado de una compañera de clases, de nuevo me las veo con libros que nacieron de la internet. Esta vez le toca a la chilena Lily del Pilar con su novela Mi vida es un desastre, y la editorial Planeta Chilena S.A.

    La historia nos presenta a Leah Howard, una joven estudiante que ha tenido la suerte de ser becada por su excelente rendimiento e ingresar al internado Highlands, un lugar exclusivo donde sólo los hijos de gente adinerada o importante estudian. Con compañeros opuestos a su estilo de vida y teniendo sólo una amiga, con una muy rara fobia que seguro a nadie se le ocurre y recibiendo una especial atención (o acoso, depende del momento) de dos de los chicos más populares, la situación de Leah es como mínimo algo estresante mientras que con humor la autora cuenta sus vivencias en el internado. Sin embargo, unas repentinas y constantes amenazas de muerte quitan todo el humor y pondrán mas tension a la vida de esta chica.

    Bien, para empezar confieso que al tener este libro no me hice grandes expectativas; suponía el estilo y no seria el primer libro "populito de fama rápida" que era más ruido que nuez... Y si bien no me equivoqué con lo del estilo, que me recordó un poco a un fanfic (seguro por sus orígenes en la net) reconozco que fue mas de lo que imaginé y me dejó con un buen gusto de boca.
Su ritmo es rápido, entretenido en general y pensado para un público juvenil, con un fuerte enganche y narrado desde la visión de la protagonista, algo que permitió conocer de primera fila todas sus ideas y emociones, lo que la autora supo aprovechar en general. La ambientación, diría que fue más justa que bien, vale que los personajes no estaban flotando en un espacio indefinido pero tampoco fue más allá de, por ejemplo, nombrar la altura del internado o que tenia paredes rojas de ladrillo en la entrada, lo suficiente para saber donde estaban parados; sentí que en ese aspecto la autora le dio más importancia a contar los hechos... ¿tal vez porque estaban narrados por una adolescente? Es una teoría que me se acaba de ocurrir.

    La trama a grandes rasgos es simple; tenemos la clásica historia estudiantil de amor/odio entre Leah y su enamorado James, por quien ella también se muere pero no lo reconoce ni a su propia sombra. Sin embargo, para compensar ese cliché se nos presenta con una muy buena dosis de humor y chascarros en el diario vivir de la protagonista, sumado al pequeño pero importante factor de las cartas anónimas que Leah empieza a recibir y que le dan un nuevo giro a la historia. No, la bendita duda de si James conseguirá que al menos Leah lo llame guapo se mantiene, todo lo que pueda mantenerse, pero ya no es el único tema que preocupa; y si bien por un rato entre tanto pastelazo, avances y retrocesos de James, como que uno olvida a la amenaza anónima, ésta vuelve recargada y la cosa se pone más tensa cuando la familia de Leah se involucra. Aquí pasa algo que quiero destacar, porque la vedad me encantó que la autora no cayera en el error que he visto en otros escritos actuales "juveniles" de apurarse en contar todo y no dar tiempo a las vivencias. Porque con todo el humor del que se hace gala, cuando pasaban cosas graves la protagonista las vivía, sufría y sentía como corresponde, las risas se iban al caño y yo sufría o me enfurecía junto a Leah también.

    Lo mejor del libro, para mí fue el climax con su final. Cuando ya estaba relajada y pensando que, dentro de, las cosas se habían arreglado ¡Vuelta de tortilla! no sólo me gustó el factor sorpresa, sino que también le dio más realismo al tema y en cierta forma, fue la pieza faltante que cubrió los huecos pendientes. No tengo ninguna queja al respecto y sí, quedé con las ganas de saber que vendrá en el siguiente libro.

   Con los personajes eché en falta un poco más de descripción física, la que dieron si bien fue suficiente para imaginarlos, reconozco que a veces olvidaba como eran, excepto por Leah, asumo que por ser la protagonista y quien contaba la historia. Mientras que con sus personalidades sólo tengo halagos, excepto con Leah, asumo que por... ya, ya, hablando en serio, Leah se presenta de frentón como una chica de carácter, más exagerada que alocada, algo pervertida y buenísima para enrollarse sola más de la cuenta. En fin, una figurita que la mayor parte del tiempo divierte con sus locuras y no lo voy a negar, empaticé bastante con sus problemas, peeroo, me lateó su poco cuando se iba en sus voladas exageradas y rolleras, vale que la mayoría fueron entretenidas, pero algunas me hicieron ruido al sentirlas muy incoherentes e incluso algo forzadas, por ejemplo lo del rapto del trípode, que me dejó más WTF que divertida (más risa me dio lo que vino después cuando James la pilló). Ok, entiendo que Leah es exagerada así que no puedo culparla mucho, pero siguen sin gustarme esos momentos.

   De los otros personajes tengo que decir que me gustaron y me hicieron creer el cuento. Con Bella reconozco que al inicio me pareció algo frívola para ser la amiga de Leah, pero después... ouch, después digamos que tienen sentido muchas cosas. Con el famoso James, adoré que pese a estar todo desde la visión de Leah, el mismo libro dejara ver que no era el monstruito que ella pintaba. Tampoco es una santa paloma, pero se nota que es un chico normal, millonario pero normal, con un verdadero interés por Leah y más inseguro de lo que se muestra. Como buen joven mete las patas a fondo más de una vez y también sabe cómo escaquearse del lío. Pero uno de los más reveladores para mí fue Derek, el cual al comienzo lo vi como el necesario amigo que debía tener James: alocado, desinteresado en las normas, un poco arrogante y medio hueco. Alguien que sólo estaba para ocupar espacio en la historia. Sin embargo, con el paso de las páginas me gustó la preocupación y lealtad hacia James que fue mostrando y al final terminó conmoviéndome con lo que hizo, no lo vi como una traición en absoluto, sino como algo que debía hacer porque sabía que era lo correcto. O sea, me tuve que comer mis palabras con mayo y kétchup. De la familia de Leah, destaco a la mamá quien agarró fuerza con lo de las amenazas para su hija, me gustó su afán por protegerla y bueno, fue evidente de dónde sacó tanto carácter Leah. Es uno de esos personajes que no aparecen mucho, pero pucha que se les aprovecha cuando están.

    ¿Recomendado? Por supuesto, hay diversión asegurada y es una lectura rápida pese a su cantidad de hojas, incluso los que no sean fans de leer podrían encontrar acá algo para practicar el hábito, entretenerse y quizás hasta sentirse identificados con los clásicos dilemas y chascarros estudiantiles que se muestran.
     Sin más vuelvo a mi rincón por un bloqueador y una buena bebida... Otoño, llega luego por favooor.
¡Feliz lectura para todos!
S.K. Seibert.
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sábado, 10 de marzo de 2018

Noche de Viernes

¿Cooperamos con semana santa?


     Lázaro, José Luis, Mariano, Ismael y Serafín, son cinco amigos que se juntan en una noche de viernes, a salir, disfrutar y parrandear como cualquier otra. Solo que no saben lo que esa noche les reserva, menos imaginan que para la mañana siguiente, sus vidas no serán las mismas.

     ¿Qué tal amigos? En una noche pueden pasar muchas cosas, decía mi abuela. Y este libro es una prueba escrita de ello. "Noche de Viernes", del español Jordi Sierra i Fabra, (editorial Alfaguara), es una novela juvenil que va directo al hueso. Sin tener nada de misterioso el titulo, la historia avanza de la mano del grupo completo de amigos, y es que a través de un narrador múltiple cada chico tiene sus extractos propios, con su forma de hablar e incluso un tipo de letra distinto, algo que me encantó; así, el ritmo va más pausado al inicio con las presentaciones, pero luego sube velocidad al compás de la frustración de los chicos que van de bar en bar sin encontrar la droga que quieren para "disfrutar del viernes como se debe".

     Vale, hasta ahora pinta como un libro de tantos que habla sobre jóvenes borrachos que se meten en líos, yo misma al comenzarlo tenía esa impresión también. Y si bien a grandes rasgos no escapa de eso, igual destaca no sólo por la forma entretenida de narrarse, junto al enganche que está fuerte desde el principio, sino también por los mensajes... ni tan entre líneas que manda el relato: como la contradicción de los personajes al quejarse de la discriminación, y al mismo tiempo tener actitudes discriminatorias. O el que pese a tener distintas familias con sus rollos, ninguno en su momento se vio con el dilema de tener que explicar a sus padres o algo así a dónde iba, con suerte avisar en algunos casos. El racismo también sale al baile con los casos de Mohamed o los skins. Ni hablar de la mención a la droga o las anfetas, a las cuales los amigos buscan como quien pide un candy; en fin, la trama en sí tiene mucho que ofrecer en esos detalles. Del clímax y el epílogo sólo puedo decir que fueron la cereza del pastel. No sólo me mantuvo en tensión hasta el final, sino que reforzó lo de arriba y además el último diálogo le dio un plus especial a la idea de la narración múltiple, como un broche de oro para cerrar el tema.

     ¿Algún pero? Pues sí, no tan terribles pero los hay. Haciendo memoria a otro libro que reseñé hace poco (Rebeldes), que en algunos aspectos se le parece, Noche de Viernes cae en el mismo problema de los modismos. Incluso diría que tiene más... y otra vez estoy con el lío de sentir más reales a los chicos hablando así, y al mismo tiempo no entender siempre qué rayos dicen; como con "puerta" que sólo era la entrada de un lugar para mí... ahora ya no; al menos aprendo cosas nuevas. El otro "pero" está más ligado a los personajes, así que aprovecharé el gancho para tirarme de lleno a hablar de ellos. Y es que al ser un grupo, me recordó un poco a los clichés: estaba el líder, el chico impulsivo llevado a sus ideas, el que seguía las de abajo a los que encontraba cool del grupo, el opacado inseguro... en fin, tenían su cuota de estereotipo los chiquillos, pero sus personalidades fueron tan bien mostradas en la historia que eso a la larga dejó de hacerme ruido.

     Siguiendo con los monos, que a mi ver son el mayor enganche de la historia, me gustó el realismo al mostrar sus vidas y sentimientos. Ninguno está a salvo de problemas en sus núcleos familiares, los que a su vez ayudan a entender porqué tienen el tipo de carácter que muestran, como el caso de Serafín y su inseguridad, paralela a su eterna lucha por la atención de sus padres a un hermano muerto e idolatrado. Y ayudó bastante al desarrollo de los personajes, el que el autor no cayera en la onda de ponerlos con una igual visión de la vida, pese a tener aspectos en común (con el estatus social o los líos familiares); al contrario, y por lo mismo vemos a los compadres en algunas discusiones que de paso, dejan en claro con cuales se sienten más cercanos o lejanos.

     Bueno, con todo lo que he dicho cabe de cajón que me gustó y lo recomiendo: pese a su inicio algo predecible, es entretenido y bien trabajado, ideal para jóvenes y no tan jóvenes, aunque los primeros seguro la aprovecharán mucho, tanto por los mensajes como porque más de alguno se sentirá identificado.
    Sin más por ahora y ojalá no se me olvide algo en el tintero, vuelvo a mi rincón, del que espero salir luego... tengo fe.
¡Feliz lectura para todos! Que no les toque ningún monstruito.
S.K. Seibert.